Tener altas capacidades no significa tener todas las respuestas. Tampoco implica saber gestionar la ansiedad, afrontar un conflicto de pareja o encontrar tu lugar en el mundo sin ayuda.
A veces pensamos que una persona muy inteligente sabrá «buscarse la vida sola». Sin embargo, entender un problema no siempre es suficiente para resolverlo. Puedes analizar con mucha precisión lo que te ocurre y, aun así, no saber cómo dejar de sufrir por ello.
En mi consulta con adultos con altas capacidades intelectuales —también conocidas como AACC— aparecen motivos como la ansiedad, el perfeccionismo, las dificultades relacionales, el bloqueo o la soledad. Otras personas llegan con una necesidad menos concreta, pero igualmente importante: «Sé que hay algo en mi forma de funcionar que necesito entender».
En este artículo te cuento diez motivos de consulta que encuentro en mi experiencia profesional y cómo pueden abordarse en terapia. Si estás buscando terapia online para personas con altas capacidades, estas situaciones pueden ayudarte a poner palabras a lo que necesitas.
Antes de empezar, un matiz importante: no todas las personas con AACC viven estas dificultades, ni estas dificultades son exclusivas de las altas capacidades. Lo que comparto se basa en patrones que observo en consulta, no en historias de pacientes concretos ni en una descripción que deba encajar con todo el mundo.
ÍNDICE
1. Ansiedad: cuando la cabeza no deja de anticipar
«No consigo desconectar».
«Sé que probablemente no va a pasar, pero no puedo dejar de darle vueltas».
«Cuando termino de resolver una preocupación, ya tengo otras tres esperando».
La ansiedad es uno de los motivos de consulta que encuentro con frecuencia. A veces aparece como preocupación constante; otras, como miedo al juicio de los demás, necesidad de control o anticipación de todo lo que podría salir mal.
No siempre se trata de «estar nervioso». Algunas personas lo describen como vivir con la cabeza en modo simulación de catástrofes a jornada completa.
En determinados casos también aparece malestar ante ruidos, estímulos o entornos muy cargados. Un sonido que otras personas apenas perciben puede dificultar la concentración o el descanso. Pero esa sensibilidad no debe atribuirse automáticamente a las altas capacidades: interesa comprender qué ocurre en cada caso.
En terapia, el objetivo no es que dejes de pensar ni que renuncies a tu capacidad de análisis. Es explorar cuándo ese análisis resulta útil y cuándo se convierte en un bucle que te mantiene en alerta.
2. Perfeccionismo: cuando hacer las cosas bien nunca parece suficiente
Tener estándares altos no es, por sí mismo, un problema. Puedes aspirar a la excelencia, disfrutar aprendiendo y esforzarte por hacer bien tu trabajo.
La dificultad aparece cuando esos estándares se vuelven rígidos y tu valoración personal depende de cumplirlos.
En consulta, no me interesa únicamente lo alto que has puesto el listón. También importa cómo vives la distancia entre lo que esperabas y lo que consideras haber conseguido.
El perfeccionismo puede convertirse en una fuente de malestar cuando:
- Pospones un proyecto porque no sabes cómo hacerlo «perfecto».
- No te permites equivocarte mientras aprendes.
- Te cuesta pedir ayuda porque interpretas que deberías poder hacerlo por tu cuenta.
- Descuentas tus logros y te concentras en lo que falta.
- Mantienes las mismas exigencias incluso cuando estás agotado o atravesando una etapa difícil.
Hay personas que no empiezan algo porque temen no hacerlo de forma excelente desde el primer minuto. En su búsqueda de la perfección, se les olvida que aprender incluye probar, ir más despacio y cometer errores.
Trabajar este motivo de consulta no significa abandonar tus aspiraciones. Significa buscar una forma de perseguirlas que no te obligue a vivir en una evaluación permanente.
3. Baja autoestima: tener capacidad no es lo mismo que sentirte capaz
Una persona puede contar con muchos recursos intelectuales y, aun así, dudar constantemente de sí misma.
En consulta encuentro adultos con altas capacidades que han pasado años sintiéndose «demasiado»: demasiado intensos, demasiado curiosos, demasiado rápidos o demasiado diferentes.
Cuando alguien ha vivido experiencias de rechazo, incomprensión o falta de pertenencia, puede terminar interpretando sus diferencias como defectos.
Y no siempre basta con decirse:
«Lo que piensen de mí no me importa».
«Ellos se lo pierden».
«No necesito encajar».
Quizá esas frases te ayuden en determinados momentos, pero no necesariamente resuelven el dolor de no sentirte aceptado.
En terapia podemos explorar cómo has construido la imagen que tienes de ti, qué mensajes has interiorizado y hasta qué punto tu autoestima depende de rendir, destacar o evitar decepcionar a los demás.
La cuestión no es convencerte de que eres excepcional. Es que tu valor personal no quede reducido a lo que eres capaz de demostrar.
4. Dificultades relacionales: cuando relacionarte exige editarte en directo
«Me cuesta encontrar personas con las que conectar de verdad».
«Me siento diferente incluso estando acompañado».
«Acabo agotado después de socializar».
Estas expresiones aparecen en algunas de las consultas con adultos con AACC. No significan que las personas con altas capacidades sean incapaces de relacionarse ni que estén destinadas a sentirse solas.
En ciertos casos, lo que ocurre es que sus intereses, su manera de conversar o sus necesidades dentro de los vínculos no encuentran suficiente espacio en su entorno.
Algunas personas cuentan que han aprendido a:
- Esconder su entusiasmo por determinados temas.
- Simplificar lo que piensan para evitar comentarios incómodos.
- No compartir una idea por miedo a parecer intensas.
- Fingir interés para no quedar fuera del grupo.
- Vigilar constantemente cómo se expresan.
Una cosa es adaptarte a una situación social y otra sentir que debes estar editándote en directo para resultar aceptable.
En el artículo podemos describir esa experiencia como una forma de ocultar o filtrar partes de ti, sin asumir que sea una característica propia de las AACC ni equipararla automáticamente con otros fenómenos clínicos.
En terapia, más que buscar que «encajes mejor» a cualquier precio, me interesa explorar qué vínculos necesitas, qué límites te protegen y dónde puedes sentirte más auténtico.
Tener relaciones sanas no consiste en gustarle a todo el mundo. Consiste en encontrar y cuidar vínculos en los que no tengas que hacerte pequeño para resultar cómodo.
5. Sensibilidad emocional: cuando algunas experiencias se quedan contigo
Hay adultos con altas capacidades que describen sus emociones como especialmente intensas. Una conversación, una injusticia, una película o un conflicto pueden seguir dando vueltas por dentro mucho después de haber terminado.
En consulta puede aparecer con frases como:
«Me afecta todo».
«No entiendo por qué me lo tomo tan a pecho».
«Cuando estoy cansada, cualquier cosa me sobrepasa».
Pero conviene detenerse en un matiz: tener altas capacidades no implica automáticamente tener hipersensibilidad emocional, una gran empatía o una determinada manera de sentir.
El metanálisis de Winkler y Voight encontró diferencias medias entre los grupos estudiados en algunas dimensiones de sobreexcitabilidad. Sin embargo, el efecto en la dimensión emocional fue pequeño; los efectos en las dimensiones intelectual e imaginativa fueron de tamaño medio. Estos resultados no justifican afirmar que todas las personas con AACC sean emocionalmente hipersensibles.
Por eso, en terapia no doy por hecho que «la intensidad» venga incluida en el perfil. Me interesa explorar qué está ocurriendo: cómo estás descansando, qué situaciones te sobrecargan, qué límites necesitas y qué otros factores pueden estar contribuyendo al malestar.
La pregunta útil no es únicamente «¿siento demasiado?», sino «¿qué necesito comprender y cambiar para vivir mejor lo que siento?».
6. Crisis vital o existencial: cuando tu vida funciona, pero no te representa
«En teoría me va bien, pero no me siento satisfecho».
«¿Esto era todo?».
«He conseguido lo que se suponía que tenía que conseguir y ahora no sé qué quiero».
Estas preguntas también aparecen en la consulta con adultos con altas capacidades.
En algunos casos, el malestar gira alrededor del trabajo. En otros, de las decisiones vitales, de las expectativas ajenas o de la sensación de haber construido una vida que no encaja con lo que uno necesita.
También puede resultar difícil elegir cuando tienes intereses muy diversos: no porque te falten opciones, sino porque cada elección implica dejar otras posibilidades fuera.
En terapia podemos explorar qué tiene sentido para ti, qué deseas conservar y qué cambios quieres plantearte. No necesariamente para encontrar «tu gran propósito», sino para construir una vida cotidiana más coherente con tus valores.
Si además aparecen tristeza persistente, pérdida de interés o un deterioro importante del funcionamiento, es necesario valorar ese malestar por sí mismo, sin explicarlo todo como una consecuencia de las altas capacidades.
7. Bloqueo y procrastinación: saber qué hacer, pero no conseguir empezar
«Tengo muchas ideas, pero no aterrizo ninguna».
«Sé que esto es importante y aun así lo sigo posponiendo».
«Cuanto más pienso en cómo hacerlo, más me bloqueo».
Desde fuera puede parecer pereza. Desde dentro, algunas personas lo viven como saturación, miedo a equivocarse o dificultad para elegir entre demasiadas alternativas.
En consulta interesa distinguir qué está manteniendo el bloqueo. No es lo mismo posponer porque temes hacerlo mal que porque la tarea es demasiado ambigua, estás agotado o no sabes cuál es el primer paso.
Tampoco conviene asumir que tener muchos intereses o dificultades para empezar sea una prueba de altas capacidades.
El trabajo terapéutico puede centrarse en comprender el patrón concreto: qué te dices antes de empezar, qué condiciones estás esperando y cómo influye la exigencia de elegir la mejor opción posible.
Porque avanzar no siempre exige tener todo el camino resuelto. A veces exige permitirte empezar sin garantías de hacerlo perfecto.
8. Doble excepcionalidad: cuando conviven fortalezas y necesidades de apoyo
Otro motivo de consulta es la doble excepcionalidad: la coexistencia de altas capacidades con condiciones como el TDAH, el autismo o dificultades específicas de aprendizaje, como la dislexia.
En el texto original planteabas ejemplos que ilustran bien la experiencia que algunas personas describen:
- Tener muchas ideas y dificultades para organizarlas o convertirlas en acciones.
- Desear conectar con otras personas y sentirse sobrecargado en determinados contextos.
- Resolver tareas complejas y, al mismo tiempo, encontrar obstáculos en actividades cotidianas.
Estos ejemplos no permiten identificar por sí solos ninguna condición. Lo importante es valorar el perfil individual y no reducirlo a una etiqueta.
En consulta puede aparecer una distancia dolorosa entre «lo que creo que podría hacer» y «lo que consigo hacer en mis circunstancias actuales».
Cuando trabajamos este motivo, el objetivo no es exigir más aprovechando las fortalezas de la persona. Es comprender también sus dificultades, sus recursos y los apoyos que necesita.
9. Necesidad de entenderte: ordenar tu historia sin reducirla a una etiqueta
No todas las personas llegan a terapia diciendo «tengo un problema». Algunas llegan con una pregunta:
«¿Por qué llevo toda la vida sintiendo que funciono de otra manera?».
Quizá llevas años intentando entenderte mediante comparaciones con las personas de tu entorno. Y esas comparaciones te han llevado a conclusiones como:
«Soy demasiado intenso».
«Me complico la vida».
«Debería poder hacer esto como los demás».
Explorar tu perfil puede ayudarte a revisar esas interpretaciones. Pero el objetivo no es que una etiqueta explique toda tu biografía.
En mi manera de abordar este motivo de consulta, interesa integrar distintos aspectos:
- Tu perfil cognitivo, cuando es pertinente evaluarlo.
- Tu experiencia emocional y relacional.
- Tu historia de aprendizaje y adaptación.
- Tus circunstancias actuales.
- Tus necesidades y objetivos.
Una evaluación puede formar parte de ese proceso cuando existe una pregunta concreta que necesita respuesta. El trabajo terapéutico busca conectar esa información con tu vida, no quedarse únicamente en un resultado.
Entenderte mejor debería ampliar tus posibilidades, no encerrarte en una nueva descripción de cómo «deberías» ser.
10. Soledad: sentirte acompañado, pero no conectado
La soledad es uno de los temas que más aparece en mi experiencia de consulta con adultos con altas capacidades.
No siempre hablamos de aislamiento o de no tener con quién quedar. A veces hay amistades, pareja, familia o compañeros de trabajo y, aun así, la persona siente que algo importante de sí misma no encuentra respuesta.
«Tengo gente alrededor, pero no siento que pueda mostrarme del todo».
«Echo de menos conversaciones en las que no tenga que traducirme constantemente».
«Me siento querido, pero no siempre comprendido».
En el podcast utilizo la expresión «soledad de resonancia» para describir esa sensación de falta de sintonía. Es una forma de poner palabras a la experiencia, no una categoría diagnóstica.
Abordarla no consiste únicamente en aumentar el número de planes sociales. También podemos explorar qué tipo de conexión echas de menos, qué expectativas tienes sobre los vínculos y en qué espacios puedes encontrar afinidad.
No todas las relaciones tienen que cubrir todas tus necesidades. Tampoco necesitas compartir exactamente el mismo perfil cognitivo con alguien para construir un vínculo significativo.
En mi vídeo sobre altas capacidades y soledad desarrollo este tema y distingo entre la soledad que genera malestar y el tiempo a solas que se elige y se disfruta.
¿Cómo abordo la terapia para adultos con altas capacidades?
El punto de partida no es «tratar las altas capacidades», sino comprender qué te está generando malestar y qué quieres cambiar.
En mi trabajo con adultos con AACC, busco que haya espacio tanto para sus recursos como para sus dificultades. Sin asumir que la capacidad intelectual debería protegerles de sufrir y sin atribuir cualquier problema a su perfil.
Según el motivo de consulta, podemos trabajar aspectos como:
- La preocupación constante y la necesidad de control.
- La autoexigencia y el miedo a equivocarte.
- La autoestima más allá del rendimiento.
- Los límites y las necesidades en las relaciones.
- El bloqueo ante decisiones o proyectos.
- La búsqueda de sentido y la sensación de soledad.
El objetivo no es que pienses menos, sientas menos o te adaptes a cualquier entorno a costa de ti. Es comprender tu situación y construir cambios que te permitan vivir con mayor bienestar.
Terapia online para personas con AACC
En mi Centro de Psicología Patricia García ofrecemos atención psicológica online y presencial en Avilés (Asturias) y trabajamos con altas capacidades en niños, adolescentes y adultos.
Si buscas una psicóloga para adultos con altas capacidades, puedes contactar con el centro para consultar tu situación y la posibilidad de iniciar un proceso de terapia.
No necesitas llegar con una explicación perfectamente ordenada. Puedes empezar por lo que te está pasando: ansiedad, cansancio, dificultades en tus relaciones, bloqueo o la sensación de que necesitas entenderte mejor.
La primera pregunta no tiene por qué ser «¿cómo aprovecho más mi capacidad?». Puede ser algo mucho más importante: «¿cómo quiero vivir y qué necesito para hacerlo?».
Solicita información sobre terapia online para altas capacidades
Si te has reconocido en alguna de estas situaciones, puedes escribirnos para consultar la atención a adultos con AACC.
Recursos mencionados
Vídeo: «Altas capacidades y soledad», en el canal Psicología que me Guía
Estudio mencionado: Winkler, D., y Voight, A. (2016). Giftedness and Overexcitability: Investigating the Relationship Using Meta-Analysis. Gifted Child Quarterly, 60(4), 243–257. DOI: 10.1177/0016986216657588. https://doi.org/10.1177/0016986216657588



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