ERRORES FRECUENTES EN LA COMUNICACIÓN EN PAREJA

Patricia García

Psicóloga y Creadora del blog Psicología que me Guía 🧭 Terapeuta Cognitivo-Conductual y EMDR 🧠contacto@patriciagarciapsicologa.com 📬

junio 2, 2022

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Hacia los 9 ó 10 meses, ya solemos empezar a emitir nuestras primeras palabras. Sin embargo, a comunicarnos de forma efectiva, tardamos mucho más tiempo. Mediante la socialización, vamos aprendiendo a expresarnos de forma que el otro nos entienda; a esperar los turnos de palabra; a leer los mensajes implícitos, dentro de los explícitos… y un montón de aprendizajes más.

Todo eso que aprendemos lo vamos aprendiendo, en gran parte, por observación y mediante un proceso de ensayo-error. Por tanto, se entiende que el contexto en el que aprendemos a desenvolvernos tiene un papel crucial en este proceso de aprendizaje.

Al igual que a otras muchas cosas en la vida, nadie nos enseña como tal. Lo vamos aprendiendo… a base de caernos, levantarnos, y volverlo a (re)intentar.

En la comunicación en pareja, nos pasa más de lo mismo: después de 93866917893638 millones de discusiones, y se sentirnos identificad@s en varios monólogos de la Paramount… terminamos por darnos cuenta de que… quizás algo no estamos haciendo bien.

Hoy, vamos a hacer a un repaso de los principales errores que solemos ver los terapeutas de pareja en consulta. Ten en cuenta, que son errores de lo más comunes. Tod@s podemos cometerlos alguna vez. El objetivo de este artículo, no es juzgarte a ti mism@, ni a tu pareja. Sino que puedas identificar esos patrones que os están perjudicando en vuestra relación y, así, poder modificarlos para entenderos mejor.

Te he preparado una lista bastante extensa… así que, prepara el café ☕ 😜 Empezamos 😉!

ERRORES QUE PODEMOS COMETER EN LA COMUNICACIÓN EN PAREJA

ALEJAMIENTO TEMPORAL: Cuando hacemos excesiva referencia al pasado, o a un futuro que aún no ha llegado a ocurrir.

EXPRESIÓN DESCONECTADA: Se trata de ese momento en el que hablamos sobre un asunto, que no tiene realmente que ver con el objetivo inmediato de la discusión.

 DÉFICIT DE LENGUAJE POSITIVO: Cuando omitimos decirle a nuestra pareja cosas agradables, las cosas que hace, cuánto nos gusta cómo prepara X cosa, etc. 

EXCESO DE LENGUAJE POSITIVO: Se trata del contrapuesto al anterior. Cuando halagamos demasiado a nuestra pareja por cada cosa que hace. No olvidemos, que este error, podemos cometerlo también en referencia a uno/a mismo/a.

HABLAR EN EXCESO: Esto no ha podido pasar a tod@s alguna vez. En momentos en los que estamos desrregulad@s, es fácil que tendamos a monopolizar la conversación, y que la persona con la que interactuamos se quede con la sensación de que no hay cabida para dar su propia opinión.

HABLAR POR DEBAJO DE LO NORMAL: También nos puede ocurrir lo contrario al error anterior. Cuando hablamos menos de lo que el otro espera, es probable que piense que no estamos escuchándole, que no le estamos entendiendo, o que no nos importa lo que nos cuenta, entre otras posibles interpretaciones.

LATENCIA RÁPIDA: Hay situaciones que podemos pecar de hablar enseguida; nada más que nuestra pareja, ha terminado de hablar. Esto puede generar en la otra persona una sensación de ahogamiento, y sentir que más que escuchándole, estamos esperando a que deje de hablar… para hablar nosotr@s. Aquí nos toca conectar con la máxima: “La paciencia es una virtud”.

LATENCIA LENTA: Si por el contrario, tardamos demasiado en responder… eso tampoco beneficiará a nuestra comunicación. Responder mucho después de que el otro ha terminado de hablar, genera una ruptura en el ritmo y la fluidez de la comunicación.

INTERRUPCIÓN: Si intervenimos, cuando la otra persona está hablando, nos ocurrirá algo parecido a los dos errores anteriores. Rompemos la fluidez de la comunicación y más que poner el foco en entender lo que nuestra pareja nos dice, pondremos el foco en ganar terreno para “poder” hablar.

RIZAR EL RIZO: Cuando nos esforzamos en explicar, clarificar o discutir al detalle, algo que en realidad es irrelevante, tangencial, o sin importancia. En resumen: no vamos al grano y nos perdemos en nimiedades.

RESPONDER EN EXCESO: A veces ocurre, que respondemos a una pregunta o intervención de nuestra pareja durante largo tiempo, y nos extendemos mucho más allá de lo preguntado o requerido. Volvemos a lo de antes: mejor, ve al grano.

DÉFICIT EN LA CONTESTACIÓN: Lo contrapuesto al error anterior: Contestar muy poco en relación a lo que nos han preguntado. La otra parte puede interpretar falta de interés, o poca conexión.

USO INADECUADO DEL LENGUAJE: Cuando utilizamos palabras que sabemos que la otra persona no va a comprender, en lugar de emplear palabras más fácilmente entendibles por nuestra pareja. Es mucho más práctico, ajustar en lo posible nuestro lenguaje al interlocutor, que pretender utilizar un lenguaje que haga sentir incómodo a la otra persona.

USO DE AFIRMACIONES CATEGÓRICAS: Nuestro cerebro tiene tendencia a verlo todo en blancos y negros. Y este sesgo, a veces nos afecta en nuestra comunicación en pareja. Cuando hacemos afirmaciones de modo dicotómico del tipo “Es que tú NUNCA recoges lo platos”, o “SIEMPRE me toca a mí bañar a las niñas”, muy probablemente estemos dando argumentos basándonos en un sesgo categórico.

EXCESIVA GENERALIZACIÓN: Cuando el sesgo de sobregeneralización hace su aparición, también nos afecta en nuestra comunicación en pareja. Y podemos tender a referirnos a hechos que suceden de vez en cuando, como si sucediesen siempre. Si llegamos a este punto, necesitamos objetivizar.

EVITAR HABLAR DE UN TEMA: Para poder disfrutar de una relación de pareja sana, hemos de aceptar que nos va a tocar tener más de una conversación incómoda. Evitar hablar de un tema sobre el que sería más que adecuado hablar, nos ahorrará el problema a corto plazo. Pero a largo plazo, nos acabará dando problemas.

CAMBIAR EL CONTENIDO DE UN TEMA: Cuando introducimos un contenido nuevo o diferente del propuesto por nuestra pareja, y éste contenido no se adecúa al tema que estábamos tratando.

INSISTENCIA EN UN TEMA: Cuando ya le hemos propuesto varias veces a nuestra pareja, hablar sobre algo, y aún así él/ella evita hablar de ello, quizás sea un buen momento, para aceptar lo que no depende de un@ mism@.  Hablar excesivamente sobre un asunto propuesto, o hablar cuando el otro no quiere hablar, no deja de ser una imposición. Y las imposiciones, no son buenas amigas de las relaciones sanas: si tu pareja evita hablar de temas que para ti son importantes, quizás más que “obligarle”, necesites replantearte tú mism@, si compartís la misma escala de valores. 

REITERACIÓN DE UN ASUNTO… “A CALZADOR”: Explicarle a nuestra pareja un tema, o hacer una propuesta o solicitud con excesiva insistencia indirecta. Por ejemplo: “A ti no te parece que…”, “Tú no crees que también…”. En otras palabras: forzar la situación, para que nuestra pareja nos dé la razón en lo que queremos.

FALTA DE ESPECIFIDAD: Cuando hablamos de modo inconcreto o inespecífico. No es lo mismo decir “Me gustaría que colaborases más con las tareas del hogar”, que decir “¿Te parece si a partir de ahora pones tú la lavadora los fines de semana?”. En el primer ejemplo, hay mucho más margen de error. La persona puede entender por “colaborar más”, algo distinto a lo que le intentamos proponer. En el segundo caso, nuestra petición está mucho más clara y concisa. 

DISCURSO EXCESIVAMENTE EMOCIONAL: En momentos de tensión, nos puede ocurrir que hablemos con un exceso de emocionalidad (por ejemplo: entonación intensa, gritos…). Si ya sabemos de antemano, que no vamos a ser capaces de hablar desde la serenidad, será mucho más recomendables darnos un tiempo para autorregularnos, que decir cosas hirientes a nuestra pareja, de las que luego nos podamos arrepentir.

DÉFICIT EN RECONOCER LA RAZÓN DE LA OTRA PARTE: Cuando nos ponemos en modo cabezota…. Y de ahí no nos saca nadie. El no admitir ni dar crédito a las afirmaciones correctas de la otra parte, nos distancia emocionalmente. Entramos más en una dinámica de batalla (uno gana y otro pierde), que en una dinámica de colaboración (o ambos ganamos, o ambos perdemos).

INSULTAR: Las faltas de respeto, son una clara bandera roja en cualquier tipo de relación (padres-hijos, jefe-empleado, entre compañeras de trabajo, etc.). En una relación de pareja, no es una excepción.

DÉFICIT DE OPINIÓN: El no expresar nuestra propia opinión, o nuestras propias preferencias cuando se nos pregunta, suele conducirnos a un estilo de comunicación pasivo-agresivo:  aguanto cosas que no quiero aguantar…..aguanto…..aguanto…… hasta que no puedo aguantar más, y exploto.

EXCESO O DÉFICIT DE HABLA NEGATIVA: Tanto el expresar frecuentemente opiniones negativas de los demás; como el no expresar ninguna evaluación negativa cuando se considere oportuno, nos puede ocasionar problemas. O bien, porque “carguemos” a nuestra pareja con un exceso de negatividad, o bien, porque si nunca oye ninguna evaluación negativa saliendo por nuestra boca, interprete, que lo pensamos… pero no lo decimos nunca. Lo cual, puede situar a la persona en un “estado de alarma” perpetua.

LENGUAJE NO OPERATIVO: Cuando hacemos descripciones de los problemas, recurriendo a interpretaciones subjetivas, o explicaciones pseudocientíficas. Cuando esto ocurre, nuestras explicaciones no ofrecen conductas concretas a las que se puedan aplicar planes concretos para cambiar. Lo cual, acaba complicando la resolución del problema.

NEGAR RESPONSABILIDADES: Al negarnos a reconocer nuestra parte de responsabilidad, estamos desbalanceando la balanza de la justicia. Y sin percepción equidad, de justicia, una relación de pareja, difícilmente podrá llegar a ser saludable para ninguno de los dos.

MALA INTERPRETACIÓN DE LOS MENSAJES DEL OTRO: Una pareja sana es aquella en la que existe amistad y complicidad. Esa complicidad, esa comunicación fluida, es lo que nos ayuda a hacer las interpretaciones correctas cuando nuestra pareja, nos hace una propuesta o nos expresa sus necesidades. Si lo hemos interpretado mal, es importante que lo hablemos para llegar a un entendimiento mutuo. Cuando más lo escondamos debajo de la alfombra… más difícil será resolver el embrollo después.

ADIVINACIÓN DEL PENSAMIENTO: Este sesgo nos puede ocurrir en cualquier interacción social. Suponer que uno sabe lo que la otra persona está sintiendo y/o pensando, sin acudir a pruebas que así lo demuestren. De nuevo: mejor, comunícale lo que tienes en mente, y fomenta que tu pareja también te lo comunique a ti.

CONCLUSIONES

Como te habrás dado cuenta, la mayoría de los errores son:

✅ Errores que nos pueden ocurrir en cualquier tipo de interacción interpersonal.

✅ Errores por déficit o por exceso de algún aspecto.

✅ Errores que pueden surgir por interpretaciones o malos entendidos entre las personas.

✅ Y que… como todos los errores: son naturales, inherentes a las relaciones, y tienen solución.

Dentro de todo proceso de aprendizaje, siempre habrá errores. Y el proceso de construir una pareja sana, basada en la comunicación y el entendimiento mutuo, no es una excepción.

Errores se han cometido, se cometen, y se cometerán. El punto importante, es identificarlos, y gestionarlos con la actitud adecuada para poder seguir construyendo esa relación sana que buscáis 😉

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REFERENCIAS

Beck, A. (2011) “Con el amor no basta: Cómo superar malentendidos, resolver conflictos y enfrentarse a los problemas de la pareja” Ed.: Planeta de Libros

Rojas, E. (2012) “El amor inteligente: Corazón y cabeza: claves para construir una pareja feliz” Ed.: Planeta de Libros.

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