SOBREPROTECCIÓN Y NEGLIGENCIA. DOS POLOS OPUESTOS DE UN MISMO CONTINUO… IGUAL DE PERJUDICIALES

Patricia García

Psicóloga y creadora del blog Psicología que me Guía 🧭 Terapeuta cognitivo-conductual y EMDR 🧠 contacto@patriciagarciapsicologa.com 📬

octubre 4, 2020

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Ciertos comportamientos son rápidamente etiquetados como negligentes, o propios de padres que abandonan a sus hijos a la suerte: no darles de comer, no facilitarles abrigo cuando hace frío… parece obvio, ¿verdad? Pero lo que no es tan obvio, es que algunos comportamientos sobreprotectores, “desprotegen” más que “protegen”. Analicemos rápidamente ambos estilos parentales, y veamos qué factores tienen en común:

¿QUÉ ES LA SOBREPROTECCIÓN?

Evitar que un niño/a vaya asumiendo los deberes, libertades, responsabilidades… propias de su fase de desarrollo, es privarle de OPORTUNIDADES para entrenar esas habilidades que necesitará ahora, y en su vida adulta. Es maravilloso que los padres intenten que su hijo/a disfrute de una vida más cómoda, feliz, y lo más plena posible. Pero cuando hablamos de sobreprotección, no ponemos el eje de mejora en ese objetivo, si no en el CÓMO y costa de qué, queremos conseguir esa “felicidad” de nuestros/as hijos/as.

¿QUÉ CONSECUENCIAS TIENE LA SOBREPROTECCIÓN?

Sobreprotegerlos repercute directamente en su autoestima, en su madurez, en su capacidad de controlar sus impulsos (su autocontrol), y en su tolerancia a la frustración; entre otras cosas. Aunque pueda dar la sensación de que son niños muy vivaces y “felices”, es una ilusión. En realidad, internamente viven con un bajo nivel de autoeficacia; esto es: no se perciben capaces de hacer las cosas (porque alguien las hace por ellos), o de afrontar retos (porque alguien les “ahorra” esa frustración), o de persistir en una tarea (porque alguien la termina por ellos), o de asumir riesgos (porque alguien se los reduce al mínimo)… Y así, un largo etcétera. Aunque sepan racionalmente que pueden hacerlas (porque ven a sus compañeros de clase hacerlas, porque alguien les anime con un “¡Ánimo, que tú puedes!”…) no se SIENTEN capaces, porque nunca han experimentado esa sensación de “Lo he hecho, ¡lo he logrado!”.

¿CÓMO ES EL ESTILO DE EDUCACIÓN NEGLIGENTE?

Mostrar poca o nula implicación en la crianza de los hijos, en su educación, en su manutención, en su desarrollo social… son muestras de conductas parentales negligentes. Estos padres suelen mostrarse fríos, distantes con sus hijos/as. Los/as niños/as viven en un hogar ausente de normas pero, paradójicamente, a veces los padres aplican un excesivo sometimiento al menor, aplicando un fuerte castigo (a veces incluso físico) sin aportarle ninguna explicación. Esto deja al niño confuso, aturdido, y con emociones ambivalentes hacia sus figuras de apego (amor-odio, acercamiento-rechazo…).

¿CUÁLES SON LAS CONSECUENCIAS DEL PATRÓN NEGLIGENTE?

Como te podrás imaginar, son niños/as que presentan graves dificultades para poder confiar en los demás (lógico por su parte, ¿verdad? No les culpo). Su autoestima, es desadaptativo: tienden a magnificar lo negativo de ellos, y minimizar sus atributos positivos. Además, se muestran poco sensibles a las emociones de los demás, en otras palabras: su nivel de empatía es bajo, en comparación con niños/as misma edad. En compendio, suelen ser niños/as bastante vulnerables, con pocas herramientas eficaces para afrontar los conflictos personales y sociales de su día a día.

 

¿QUÉ TIENEN EN COMÚN LA SOBREPROTECCIÓN Y LA NEGLIGENCIA?

Respuesta rápida: consecuencias negativas para los niños.

Ahora, vayamos con la respuesta más desarrollada para los interesados en el asunto 😉 :

No entraremos a debatir cuál de los dos modelos es mejor (o mejor dicho: “menos peor”). Creo que ha quedado claro que ambos tienen consecuencias nefastas para los/as menores; de ahí que los psicólogos siempre aboguemos por un estilo de educación democrático (que comentaremos en mayor profundidad en próximos artículos, dalo por hecho 🙂).

Sin embargo, sí que cabría destacar, que ambos estilos educativos tienen en común que impiden al niño/a desarrollar habilidades para desenvolverse en su vida adulta, por ejemplo: su capacidad de autoeficacia, de percibir la realidad de forma sana y adaptativa, de vincularse a otras personas de forma segura, de persistir en la realización de tareas, de saber tolerar la frustración… La lista es enorme.

En cada niño destacará una carencia frente a otras. Pero siempre habrá carencias, y ahí, radica el problema: aunque consigan ser resilientes y desarrollarse a otros niveles (p.ej.: un niño que sea muy habilidoso jugando a futbol), esas carencias, actuarán como lastres en su desarrollo integral (p.ej.: si tiene problemas para confiar en los demás, tendrá problemas para jugar en equipo… y eso le afectará en su rendimiento deportivo, echando por tierra su potencial real).

EN CONCLUSIÓN…

Que tu hijo/a experimente algún tipo de malestar a lo largo de la vida (activamos mayúsculas…) NO-ES-CULPA-TUYA. Forma parte de la vida, y ese entrenamiento le servirá para desarrollar una de las herramientas más importantes para enfrentarse a la vida adulta: la autonomía personal.

Con la mejor de las intenciones, muchos padres intentan evitarles malestar a sus hijos/as. Y ojo, que en parte está bien: el malestar INNECESARIO (p.ej.: que meta los dedos en el enchufe, que se caiga por las escaleras…) resta más que suma. Pero, hay otro tipo de “malestar” que es necesario para alcanzar el desarrollo pleno.

¿Dejarías que tu hijo/a, participara en una maratón… sin entrenar antes? Alejándole de frustraciones NECESARIAS (que solucione sus problemas con sus amigos, que se enfrente a las consecuencias en el colegio por no haber hecho los deberes…) le estás permitiendo que se enfrente a la vida adulta… sin haber entrenado.

Si no sabes cómo hacerlo por ti mismo/a: documéntate, lee (BUENOS libros, selecciona bien 🙂 ), busca ayuda, acude a un psicólogo especializado en población infanto-juvenil… pero no permitas que tu hijo/a pague las consecuencias de algo, que tiene solución.

P.G. 🌺

 

REFERENCIAS

Eva Miller (2016) “Hiperpaternidad” Plataforma Editorial.

Javier Urra (2016) “Déjale crecer”. La Esfera de los Libros.

Marrone, M. (2001). “La teoría del apego. Un enfoque actual”. Madrid: Editorial Psimática.

 

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